Café o no café.

Podré contar que no he llegado a 8 cafés con amigos este año. Ni que habré quedado más que con más de 8 personas. El otro día estaba con un amigo tomándome el café número 6 en una plaza con alguna que otra excusa del trabajo. Un amigo de esos con los que te has llevado bien y te llevarás bien pero no es un amigo diario. (Este tema de los amigos a distancia lo dejaré para más hacia delante).

Y de repente me preguntó… ¿Sigues escribiendo? Y yo como si nada pero muy dolida a su pregunta le contesté: qué va, qué va, no estoy en el estado mental para escribir. Y seguí dolida con su pregunta hasta hoy. Él no tuvo la culpa en absoluto.

Escribir es complicado. Escribir muchas veces duele. Y yo soy de esas que están medio locas y que aman el arte y el vino. Y que a veces beben mil copas y se olvidan del bien y del mal y saltan por la ventana. De las que no creen en los cuentos chinos. Y de las que aman las cicatrices de las historias más dolorosas y que no tienen nada que ver con hombres, solo con la más profunda traición. Y que aman alguna que otra “leche” que se ha pegado la mujer a las 7 de la mañana por ir con sus tacones de 16 cm mientras los rayos de sol le caían sobre sus ojos y que las risas incesantes de sus amigas hacían de un desafortunado momento el más afortunado. Siempre recogiéndola del suelo, claro está.

Hoy solo quería decir que estos meses en los que mi vida se ha parado completamente, hay mucha gente que me ha fallado.

Ya sé que lo que me vas a decir… No se puede ser amigo de todo el mundo, amigos hay muy pocos. La vida es así. Tienes que abrir los ojos. Yo siempre he sido consciente de ello, aunque no lo parezca.

Esas personas y yo sabemos quienes somos, ellos cuando me leen y yo cuando les escribo. Yo los quería y siempre dí sin recibir, siempre. Y aunque no seamos amigos o ya no lo seamos, o los acontecimientos y la distancia hayan podido con nosotros… O que simplemente, ya te hayan pasado a importar otras cosas me esperaba un… ¿Qué tal Leticia? ¿Estás bien? Cuídate y nos vemos pronto. Espero que no haya sido nada, puedes con todo. Un beso enorme.

Me lo esperaba. De verdad, me lo esperaba. No contaba los días para que lo hicieras. Ni cuando sería el momento. Pero siento decirte que ya es tarde, que aunque me duela es demasiado tarde. Y será tarde siempre.

También sé que ahora querrás escribirme o aprovechar la ocasión para cuando nos veamos. Y decirme que se te pasó, que has estado liado. Pero dejarme decirte querido o querida, que ya es demasiado tarde. Porqué quién no ha estado en las malas, ya nunca estará en las buenas.

Por otro lado, he de decir que la vida también me ha sorprendido.

Que hay gente que me ha demostrado que me quería mucho más de lo que yo creía. O que simplemente me querían, y si te confieso yo lo dudaba en absoluto. Que se han ofrecido a quedarse conmigo a cuidarme una noche en el hospital, cuando jamás me lo hubiera esperado. Y sé que no ha sido por quedar bien, él y yo sabe de lo que hablamos. O ella también. Y todo lo que hiciera falta. Que se han acercado a mi casa a recogerme las lágrimas una a una. Que he pedido un favor y han estado ahí al instante, sin excusas.

Ellos y ellas que soportan mis ausencias continuas y que solo haya seleccionado ver a las 8 personas más cercanas que tengo (si llegan quizás a ese número). Que han insistido en verme una y mil veces aunque yo haya dicho que no y que aún así siguen esperando para verme. Y que soportan a veces mi odio reflejado en mis respuestas y en mi indiferencia.

A todas esas personas, a las que siempre están y a las que me ha sorprendido gracias. Gracias porqué pase lo que pase, el tiempo que pase y la distancia que haya, me habéis demostrado que hay momentos, cosas y personas que prevalecen y que van más allá del dinero, de la posición social que estés o en la que quieras aparentar que estás.

No hace falta que diga que marquéis mi número de teléfono cuando queráis y que aunque ya no nos queramos seguiré ahí.

Pero si no es a las 4 de la mañana un martes mejor…

Gracias porqué sin vosotros, nada sería lo mismo.

Gracias.

Os quiere.

Sometimes the greatest the way to say something is to say nothing at all.

Leticia Lorena.

 

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