¿Y tú ya has conocido a Olivier?

Olivier dejó hace mucho tiempo Oliva. Un día cansado por la gente, por sus problemas de vista y por su vida diaria en el pueblo abandonó Valencia, a pesar de que le encantaba. Mil historias le acompañan durante su travesía que tuvo lugar en Francia y que ha acabado en la mágica París.

Olivier trabaja entre los tintineos de las teteras de plata y de los intensos olores a chocolate chaud que inundan uno de los mejores salones de té de toda la capital.

De Angelina se trata, repleta de apuestas y ricachonas mujeres, novedosos turistas y multitud de personas que se reúnen para contar cada uno la propia versión de su historia.

Entre los manteles, la impecable cubertería y el salón elegante y clásico como la París misma, Olivier atiende a quién pasa por la puerta con su bondad y amabilidad que le caracteriza. Eso sí, con un francés perfecto que no tiene nada que envidiar a su querido español.

Olivier es alto pelo castaño-moreno y buena planta. Lleva gafas, las cuales son por un lado amadas ya que le permiten desaparecer varios segundos gracias al vapor desprendido de las bebidas calientes y francesas. Pero por otro lado, también odiadas por la necesidad de donde provienen.

Pero cada vez que oye a su querido, se acerca saluda y pregunta de dónde viene. Y suena nostalgia y añoranza en su corazón. Comparte sonrisas y momentos sobre su estancia en París, y responde que no, que no planea volver. (La familia y la vida será).

Y de vez en cuando tiene un detalle no importante. Pero un suficiente detalle que hace que te acuerdes de él.

Después consigue encontrar un momento para despedirse. Y con ello va implícito un hasta nunca, ofreciendo unas cálidas palabras que le recordaron a su Oliva y a los tiempos que paso allí.

Ya de noche, Olivier sin duda recuerda los recuerdos que hicieron latir esa tarde su corazón.

Gracias Olivier por acercarte, estuve mucho tiempo fuera de casa y comparto esa calidez que desprende tu corazón al oír a tu querido. Un querido acompañado de historias, personas y como no sentimientos.

Conocí a “Olivier” una tarde mientras compartía confidencias en la lluviosa París durante Noviembre (2014). Allí estaba yo en Angelina, dispuesta a comerme un pastelito más esa tarde. Sinceramente, espero que le haya gustado mi historia a Olivier y le haya reconfortado por lo menos un ratito.

The way you treat people who are in no position to help you, further you or benefit you reveals the true state of your heart. The SW

Leticia Lorena Puertas

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