Insostenible.

Era tan insostenible la situación que habían recurrido a ella, ya sabes…

Ella, esa que es tan famosa que no necesita ningún nombre. A la que puedes llamar a la puerta cada vez que quieras y por supuesto, cada vez que la necesites.  Insostenible la situación, no por la tristeza y el caos que se rendía a sus pies sino, por el ritmo que llevaban sus cuerpos. Copa tras copa, mujer tras mujer, noche tras noche. Capítulo tras capítulo.

¿Era posible estar de pie y llegar estar al cien por cien en todos los rincones de la ciudad? Además había que añadirle la carga extra del trabajo que tenían.

Ella se movía por todos lados, en todos los entornos. Desde las altas esferas hasta los más bajos rincones. Adicta, pura y tan directa, ella. Irrefutable su reputación. Tan rechazada en tantos ambientes y tan aceptada en otros tantos. Ella se movía a escondidas, sin hacer ruido y casi sin dejar huella.

Ella es ella, y su prestigio y reputación la preceden.

Continuará.

”El abogado me dice que me saca en un par de meses”

16M.

P.D.: Recuerda que esto es una película y nosotros somos los actores.

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May I have this dance?

El otro día me fui a tomar un vino con la vida.

Pero… ¿Cómo te atreves Leticia Lorena, con la vida?

Eso me decían mis conocidos, sí.

Que no fuera tan arrogante, que hay que echarle narices (por decirlo de alguna forma educada) para quedar con ella.

Que no estaba lista. Que la vida no concede citas todos los días.

Pues yo bien tranquila lo afirmaba una y otra vez tranquilamente, que de vez en cuando solemos quedar poniendo cualquier excusa, para ponernos al día. Que nos habíamos hecho colegas y nos daba por compartir algo ligero, un Luis Cañas o por algo menos ligero… Ya tú sabes, para facilitar las confesiones inconfesables al estilo Imperial.

Copa a copa, el vino se derramaba entre nuestras historias. Yo hablaba, ella me escuchaba, me comentaba e incluso me ofrecía algún que otro cigarro que yo solía aceptar… Ya tú sabes porqué, para ambientar el ambiente y disfrutar de los excesos que ella me ofrecía.

Siempre quedábamos con la misma filosofía y con el mismo fin… En el que yo tenía que cambiar y le prometía una y otra vez que cada vez me entregaría más y más. Yo consciente que había avanzado en mi evolución más que nunca, en el cual ya había dejado de ser niña para ser mujer. Una buena mujer, como yo siempre presumía. Y ya sabes el famoso dicho, ese que dicen por ahí muchas veces.

Yo tan pasional, tan latina. Tan mujer. Había aprendido a dejar de ser niña. Y a ser tan amiga de mis amigos y tan agradecida. Porqué ella y yo lo sabíamos, que no hay nada como estar orgulloso de lo que uno elige. Aunque uno haya elegido a sus propios errores. Que la vida son riesgos, me repetía una y otra vez… Y que no me quedará en el punto de salida. En ese que me había quedado muchas veces y en el único punto en el que podía existir algo de arrepentimiento.

Y copa tras copa, llegábamos a su conversación favorita.

Continuará..

 

LLPB

Dímelo

Dime que te vuelvo loco y bajaré las barreras de los muros de piedra que me rodean. Y descubrirás que todo me importa más de lo que aparento. Todo será mi pasión sobre la tuya esparcida en todas partes. Y aún sabiendo que esto nunca tendrá un buen final pero que que valdrá la pena. Dímelo, dime que te vuelvo loco y asumiré todas las consecuencias.

LLPB

¿Cuándo nos volveremos a ver?

Sí eso mi querida Sevilla, cuando nos volveremos a ver… Me preguntaba ayer. Dejando de lado atrás los presuntuosos trajes de chaqueta del Real, donde los hombres venden su mayor humo para impresionar a todas las niñas. Donde importa más sentirse importante, donde el qué tal y el aquí te pillo y te mato ya dan absolutamente igual. Donde las cosas parecen lo que son.

¿Cuándo nos volveremos a ver Sevilla? Aunque sea para verte a ti Giralda, para contarnos confesiones inconfesables mientras caminamos por la calle Sierpes, para dejar atrás Los Remedios y conseguir ver Triana desde el otro lado del Río. Donde el flamenco te llama en cada esquina y donde todo es más que pasión.

Pronto Sevilla, pronto.

LLPB

Las 4 leyes de la India

Dicen que cuando estas leyes llegan a tus manos es porqué necesitabas que llegasen en ese justo momento.

Son las siguientes:

La primera Ley dice:
“La persona que llega es la persona correcta”.

Nadie llega a nuestras vidas por casualidad, todas las personas que nos rodean, que interactúan con nosotros, están allí por algo, para hacernos aprender y avanzar en cada situación. Ahora, cuando alguien haya entrado en tu vida y no sepas muy bien el porque, puedes verlo de esta manera.

La segunda Ley dice:
“Lo que sucede es la única cosa que podía haber sucedido”.

Nada, absolutamente nada de lo que nos sucede podría haber sido de otra manera. Ni siquiera el detalle más insignificante. El ”hubiera” no existe. Lo que pasó fue lo único que pudo haber pasado, y tuvo que haber sido así para que aprendamos esa lección y sigamos adelante. Todas y cada una de las situaciones que nos suceden en nuestras vidas son perfectas, aunque de momento no seamos capaces de verlo así.

La tercera Ley dice:
“En cualquier momento que comience es el momento correcto”.

Todo comienza en el momento indicado, ni antes, ni después. Cuando estamos preparados para que algo nuevo empiece en nuestras vidas, es allí cuando comenzará. La impaciencia, la intolerancia, la impulsividad solo nos limitan en el sentido de que nos impiden ver la perfección de los acontecimientos. Cambia esta percepción y cambiarán tus sentimientos.

La cuarta Ley:
“Cuando algo termina, termina”.

Simplemente es así. Si algo terminó en nuestras vidas, es para nuestro bien, para nuestra evolución, y por lo tanto es mejor dejarlo, seguir adelante y avanzar ya enriquecidos con esa experiencia. El simple hecho de que estés leyendo esto, te puede indicar que ahora es el mejor momento para soltar y despedirse.

Namaste

LLPB